In a recent exchange, I exposed Douglas Tompkins’ practice of billing himself as an ecologist, when his practices amount to nothing more than gaining power, profits and status at the expense of those without the means to defend themselves. This leftist succeeds in preserving nature, but poor people get hurt in the process as he helps fellow leftists buy in and trample any landowners unfortunate enough to stand in his way.

You can read much about this in a thread with my initial letter criticizing Tompkins and the response they published today rebutting his attack on me on Saturday are linked below. I have been in a big fight with Douglas Tompkins. Check out the press:
http://www.ellanquihue.cl/impresa/2014/01/13/full/9/
http://www.ellanquihue.cl/impresa/2014/01/18/full/11/
http://www.ellanquihue.cl/impresa/2014/01/20/full/9/

This points to another reason it would be advantageous to have more libertarian minded people join us in Chile. The voice of freedom rings loud in Chile, but sometimes gets drowned out by cronyistic practices of maxists bent on self promotion at the expense of all others. This happens in all countries, to one degree or another. Chile is still much more free than any western country. And this is why I continue to ask freedom lovers to come to Chile and help make a difference.

 

 

 

Mi amigo Tompkins

Aunque sean muy distintas en sus prácticas, los izquierdistas mundiales comparten un rasgo común de intolerancia, deseando eliminar su competencia. Desde Stalin y Mao, Lincoln y Tito, hasta Castro, Mandela, Chávez, Fernández de Kirchner y Tompkins, todos abrazan la idea de remover brutalmente a los que se les oponen, cuestionando su capacidad o cargo públicamente. (Si esto no es suficiente, puede encarcelársele, exiliarlo o matarlo). En el caso de Tompkins, le alabé recientemente por tener un parque de primera calidad y por practicar su medioambientalismo de libre mercado. No obstante, saqué a la luz la realidad de Tompkins y ahora él está pidiendo guillotina para mí, atacándome personalmente en su carta al director del 18 de enero. Jamás confesará que hay ganancias personales en su proyecto Pumalín—en forma de fama, dinero y poder. Finge ser ecologista para ganar, menospreciando a vecinos como Gregorio Enrique Godoy de la Vega, dañando a gente pobre sureña, al oponerse a la construcción de un camino vital que los conecte con el resto de Chile, bajando precios y llevando servicios que hoy escasean.
Tompkins declaró en su libro «La Carretera Austral» (2012): “Desde antaño los caminos han sido la vanguardia de la civilización—el medio de expansión de los asentamientos humanos, permitiendo el transporte del comercio y facilitando el intercambio cultural” (página 25). No obstante, en los párrafos que siguen, postula las razones por las qué chilenos del extremo sur deberían estar privados de tales beneficios, basándose mayormente en mitos de sobrepoblación (“abarrotada de gente”) y su visión miope de un mundo “súperdesarrollado”—vista seguramente desde su mansión del Primer Mundo, no desde Villa O’Higgins o La Junta.
¿Cuál es el motivo que subyace la prohibición de construir la carretera entre Hornopirén y Chaitén? ¿No es maximizar las utilidades de un hipócrita izquierdista que promulga miedos basados en fantasías de demasiado desarrollo o excedente de gente? La Izquierda frecuentemente se aprovecha de la miseria de los demás y es intolerante con los que piensan distinto. Como neoliberal, tolero diferencias de opinión con mis colegas universitarios, a diferencia de mi “primo” Tompkins, que no solamente está dispuesto a aplastar a sus vecinos, sino también a cualquier humilde académico que alce una crítica.

John Cobin, Ph.D. (Public Policy)
Académico
Facultad de Economía y Negocios

Pumalín y el interés del pueblo

Ser izquierdista, aunque solo sea una pantalla, puede ser muy rentable. Considere a Douglas Tompkins, norteamericano izquierdista, supuestamente ecologista y filántropo, con patrimonio de 150 millones de dólares y dueño de más de 2 millones de hectáreas patagónicas. Ha establecido el Land Conservation Trust, ayudado por partidarios abogados de Santiago y Puerto Varas, para proteger sus derechos en el uso del nombre “Pumalín” y oponerse a la idea de un camino pavimentado para conectar Chaitén con Puerto Montt, vía que pasaría por Parque Pumalín, X Región.
No tengo ningún problema con el capitalismo ni tampoco con las ganancias. El lucro está bien, ya sea en educación o conservación de recursos naturales. Me agrada especialmente que izquierdistas usen su propia plata para la conservación—algo así como un medioambientalismo de libre mercado. Sin embargo, me molesta la astucia de personas que fingen ser ecologistas para ganar plata. Prefiero comerciantes honestos.
Tompkins hace todo de primera en Parque Pumalín: campings espectaculares, senderos bien diseñados, céspedes perfectos en El Amarillo, negocios de campo con precios parisinos como un café en Caleta Gonzalo y una tienda con bencinera en El Amarillo—cuyas lentejas y galletas cuestan el doble que el Jumbo La Dehesa. Con todo esto, sigue intentando acaparar propiedades pequeñas como las de Gregorio Enrique Godoy de la Vega, dueño de termas privadas y Bed and Breakfast cerca de El Amarillo. Se comenta que está ofreciendo vender grandes parcelas de su Parque, en millones de dólares. Recuperará rápidamente su inversión en “conservación”. Leí las cartas en que Godoy estuvo amenazado por los abogados. El modesto hombre, que mueve su microempresa con luz de generador aluvial, sin internet y teléfono, me dijo que Tompkins le prometió acceso de tránsito a sus termas, pero no cumplió. Él cree que el gringo es un “chanta” que solamente quiere forzarle a vender su propiedad y termas, no para preservar la naturaleza, sino para aumentar su poder monopólico y el precio de las expansivas parcelas que vende. El mismo motivo subyace la prohibición de construir la carretera desde Osorno: llenar el bolsillo de hipócritas izquierdistas que fingen apoyo al interés público. Lamentablemente, la masa es ignorante de tal artimaña. Entonces, ¿Quién defiende los intereses del pueblo?

John Cobin, Ph.D. (Public Policy)
Académico
Facultad de Economía y Negocios